Domingo, 05 Febrero 2012
LA NATURALEZA
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Vegetación en Las HurdesLas Hurdes se caracterizan por una riqueza y diversidad natural sorprendente y fuera de lo común. A través de las siguientes páginas, queremos hacer llegar al lector ínformación resumida sobre los paisajes, fauna y flora que aquí podrá encontrar. Sin embargo, únicamente el lento caminar por sus senderos, dedicando tiempo al tiempo, pueden hacer que el disfrute de la maravillosa joya natural que son las Hurdes en su conjunto, sea intenso y duradero.

 

EL PAISAJE VEGETAL

 

Que Las Hurdes parecen tener una especial predisposición a los incendios es evidente para el visitante, pues, desgraciadamente, los últimos años han sido nefastos para la región. Antiguamente, la vegetación de la zona estaba compuesta, principalmente, por brezo, madroño, jara, terebinto, aliso, encina y alcornoque. Sin embargo, una repoblación de pinos masiva realizada a partir de los años cuarenta hizo subir la cantidad de hectáreas de seiscientas a treinta y cinco mil en tres décadas. No obstante, los incendios han acabado con muchas de ellas y han dado pie a la erosión que propician los verticales montes y la eterna pizarra hurdana.

Paisajes de ensueño en Las HurdesEn cuanto al aprovechamiento del medio, además de pequeños huertos los hurdanos tienen infinito número de bancales con olivos y frutales; mientras, los castaños siguen produciendo, como antaño, el fruto con el que se elaboran muchos postres.

Los montes hurdanos siempre tienen color y cuando no es el brezo rojo o el blanco lo que llena de tono, son las enormes flores blancas de la jara pringosa, las amarillas de las escobas o las de las carquesas, el morado de los cantuesos…, flores que permiten la abundancia de colmenas y la producción de la conocida miel hurdana. Pero con flor o no, Las Hurdes ofrecen una gran cantidad de vegetación, no hay más que ver los brezos, lentiscos y jaguarzos junto a los caminos, además de escaramujos y zarzamoras, o de helechos en la zona de umbría del sotobosque.

Las encinas aún ocupan ciertas superficies de los montes, deteniendo muchas veces la erosión. Fresnos, chopos, alisos, olmos, sauces y nogales pueblan las zonas húmedas, mientras que el enebro, el serval, el acebuche y el alcornoque se reparten irregularmente. En cuanto al pino, diezmado por el fuego, tiene en el pinaster el de repoblación, habiendo algún pino silvestre y alguno piñonero.

A pesar de todo, son las madroñeras las que parecen resistir todas las dificultades en Las Hurdes, incluso los incendios. Los madroños vuelven a crecer, como siempre, en cualquier zona, cuajándose de deliciosos frutos rojos en otoño. Junto a la población de El Castillo existe un madroño convertido en alto y frondoso árbol.

Son tres las especies que están declaradas en peligro de extinción en Las Hurdes: el acebo, de los que apenas hay algún ejemplar, el tejo, del que quedan algunos junto a Vegas de Coria, y el durillo, cuyos ramilletes de flores blancas apenas ya se pueden observar.