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Situada en un entorno natural de gran belleza con unas tradiciones y costumbres ancestrales de gran atractivo para el viajero.
Entre los numerosos valles que jalonan la escarpada orografía de la sierra de Francia, destaca el de las Batuecas, entre los montes de la Alberca y las Mestas. Las Batuecas constituyen una comarca abrupta por su escarpadas laderas y sus valles estrechos y profundos. Como elevación más importante está la Peña de Francia (1.725 m), coronada por el Santuario de la Virgen Morena, cuya imagen fue causa de disputa durante siglos de los pueblos que la rodean. Desde ella podemos ver a la lejanía Salamanca y Ciudad Rodrigo. El paisaje dominante es el matorral, brezos y jaras, abundando los madroñales, los enebros y los alcornoques.
La especie más valiosa que vive por estas tierras es el lince ibérico, en peligro de extinción. También la cabra montesa, la nutria, el gato montés, la jineta, una interesante colonia de buitres (leonado y negro), cigüeñas común y negras, el águila imperial, el águila real, el halcón peregrino, el búho real, etc.
Completa sus bellezas naturales la más bella muestra de las civilizaciones neolíticas. En canchales situados en el fondo del valle, en lo más intrincado de su corazón, donde el camino ha de hacerse obligatoriamente a pie, se encuentran pinturas rupestres que nos transportan a remotos tiempos ("Las Cabras Pintas", pinturas prehistóricas). Al fondo del profundo valle se sitúa el río Batuecas, el monasterio de San José de las Batuecas, en los que los padres Carmelitas Descalzos llevan hoy día vida eremítica.
El acceso al valle se hace desde el pueblo de La Alberca, por la carretera que, desde aquí y a través de Las Mestas, nos une con la provincia de Cáceres.
Todo esto hace de la zona una visita obligada para el viajero por su belleza, costumbres e historia. |